Huir, escapar, no hay palabras que mis oidos alaben mas este Agosto interminable. Llamadme cobarde. Lo soy. Lo se.
Me
da miedo. Tengo miedo a perderte(me). Miedo a no volver a encontrarte
donde te deje si me voy, aunque sea solo por esta vez. Se que tus labios
me cambiaron hace tiempo, que las curvas de mi cuerpo dejaron de ser un
iman para tus manos y que las azoteas ya no lloran nuestra ausencia
desde hace veranos. Pero aun sigo necesitando tu mirada distorsionada
para, al menos, reir una vez al dia. Y sigo necesitando tus letras para
relatar versos ausentes y palabras inertes. Que la retalia de sinalefas
perfumadas de amor aun sigue danzando en mis oidos al son de tus
susurros. Y mis curvas siguen gritando cada noche en silencio por tus
manos. Y mis manos? Ai mis manos! Aun no se han acostumbrado al hueco
que tus dedos han dejado entre los mios y que nadie a vuelto a cubrir.
Por
eso. Por todo ello. Miedo. Panico. No hay valentia para herir a un
corazon que quizas sea mejor que el tuyo, o quizas era el adecuado antes
de conocerte a ti. No quiero otro tacto que no sea el tuyo, ni otro que
remplace lo domingos de perdicion en la playa y las carreteras
astromanticas hacia el atardecer. No quiero vivir con otro lo que algun
dia me prometi vivir contigo. Por que se, que tu, eres mi domingo
astromantico de salvacion.
No hay comentarios:
Publicar un comentario