Dame 483 minutos mas para relatarte las mil y dos locuras que cruzaban mi mente cuando me agarrabas la mano y me susurrabas al oido "vamonos a conocer nuestro infinito". Recuerdo el traqueteo del tren. Una estacion solitaria en un día frío. Lluvia y tu abrigo granate de estampa en el banco de la izquierda. Siempre en la izquierda.
El calor de tu mano al envolver la mia, nuestros dedos entrelazados. Confianza en exceso. Cantidades directamente proporcionales de amor en cada cucharada de azúcar que le echabamos a nuestros cafés de las seis en punto. Te llevabas la amargura del café con cada llegada. Un contrato de permanencia entre tus piernas firmado con el sello del diablo(devuelveme mi alma y mi sonrisa, si es que puedes, claro está.) 5 días y 1000 noches en tu balcón, un millón de cartas a tus catastrofes y tu dulzura maldiciendo mi corazón. Incendios de nieve y calor guardados en mis sabanas, tu cuerpo fumado en ocho caladas. Cigarrillos. Cigarrillos y tequila por cada te quiero escupido entre besos. Paris estuvo a nuestros pies durante muchos inviernos.
Vuelve, y quedate. Y encuentrame, y enseñame quien soy. Que me has perdido, que necesito mas de 483 minutos para relatarte mis caricias en tu ombligo planeadas, mis cafés con beilys en tu almohada, mi cuerpo creando poesia en tu cama. Llevame de vuelta a Paris, a nuestro rincón. A concer(te) cuando la tormenta sea impredecible y nos empape, y el mundo se postre a nuestros pies mientras yo me rindo ante tu sonrisa.
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