jueves, 11 de octubre de 2012
Ojos azules, desde Berlín.
El autobús llega a su destino: el aeropuerto, en unas pocas horas el viaje habrá terminado y la rutina volverá a ser la dueña del dia a dia. Podría escribirte aquí las mil historias que se han creado en mi mente estos días, pero como con todo, no tendrás ganas ni de leerlas ni de escucharlas. Y hay una, una que me resulta especial, que es el reflejo de tu sombra y de mi coraje escondido en ella, la historia de un hombre de ojos tristes y rasgos bellos pero cansados. Como cada dia el metro ofrecía su calor a los millones de transeúntes que lo usaban, el otoño había llegado a Berlín y las aceras eran recorridas por almas heladas enfriadas aun mas por el gélido viento que la ciudad otorgaba como bienvenida a turistas y nuevos habitantes, así como daba con el los buenos días a los berlineses, mas acostumbrados a el de lo que yo creo que estaré jamás. Dirección Fiedrerich Strasse me cruce con un hombre interesante para mis gustos. Viajaba en el ultimo vagón del metro y aun me quedaba una media hora larga. Al fondo, se había situado ese hombre, de maletín y chaqueta, no era el tipico alemán pero tampoco se alejaba de los rasgos germanos. Le observe, como quien observa caer las hojas en Otoño mientras espera a que el café le sea servido y descubrí, para mi sorpresa, algo que me llamo la atención. Nuestras miradas se cruzaron unas milésimas de segundos, pero su mirada triste me atrapo de tal manera que no he podido dejar de pensar en ella. Seguí mirandole el resto del trayecto y cada vez que nuestras miradas se cruzaban a mi me daba la sensación que sus ojos, tristes, melancólicos, me contaban una historia y me llevaban mas haya de la magia y lo sobrenatural. Nose que encontré ahí adentro pero algo me cambio, algo de ese hombre hizo que desde ese trayecto me sienta diferente. Quizas fuera el sentimiento de tristeza que me inundo, o lo precioso que me parecio que alguien trasmitiera tanto atraves de una mirada. O siendo mas sinceros, quizas fue el verte a ti reflejado en ese hombre, de chaqueta y maletin, dentro de trenta años. Pero, que te voy a contar yo a ti que no sepas, ojos azules? Que te voy a decir si tu mirada me atrapo aun mas fuerte que la de ese hombre, tu futuro tu. Ese mar azul inundado de melancolía que tantas veces mire y en las que otras tantas me gustaría estar reflejada. Que quieres de mi y de mi tristeza, de la que pareces quererte hacer dueño sin dar nada a cambio. Y que sorpresa te llevarías si te dijera que en el aeropuerto deje mi melancolía envuelta para ti. Por que ojos azules, que añoranza es esta que me acecha cuando si quiera notas mi ausencia, cuando si quiera yo le falto a tu mirada triste? Dime, ojos tristes, si aun me lees, yo te confieso que aun te escribo porque no hay otra forma de poder besarte.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario